Acostumbrado

He nacido con la tara de temblar como las hienas y tiemblo sin tiempo apenas de mirarme cara a cara. Me tiemblo como si odiara la tristeza de mi sombra y tiemblo si algo me nombra con la voz de Dios y el hombre. Ni el apellido ni el nombre nada en mi temblor meSigue leyendo “Acostumbrado”