Hasta el agua de las olas

 

Me duele no aceptar que todo ocurra

como ocurren las cosas, sin quererlo.

Y desde mi desdén tan solo puedo

volver a ser el alma de mis dudas.

 

Nada parece contener el tiempo

que entre mis manos calla y se derrumba.

Y es esa sensación la que me inunda,

la que lo inunda todo con sus dedos.

 

Voy y vengo dejándome la vida

en cada Luna nueva y cada abrazo,

mientras la noche grita su victoria.

 

Y en eso de seguir, que es lo que hago,

procuro deshacerme de mis islas

sobre el agua invariable de las olas.

 

Motu Proprio

He llegado hasta aquí poquito a poco,

a veces sin querer, otras queriendo.

Y hoy estoy seguro, sé y entiendo

que ni estaré, ni estuve, ni estoy loco.

 

No creo en nada, en nadie, ni tampoco

quiero creer para seguir creyendo.

Y sigo sin saber si sigo siendo

eso que siento en mí , o lo que toco.

 

Todo concurre y a la vez la vida

lame el instante que a las horas muerde

mientras se ríe, crece, sueña y huye.

 

Y al tiempo somos eso que se olvida

cuando la muerte hasta mi nombre pierde

desde ese grito inútil que me intuye.

 

Des aire

Me acerco al aire, tiemblo

como si el aire huyera de mi risa.

Respiro porque a respirar aprendo,

mientras vivo la vida.

Ya no te necesito. Ahora comprendo

que ya no necesito tus caricias,

ni esa mirada tuya que no entiendo,

porque ya no me mira.

Renazco entre la pausa de las horas

y finjo estar, aunque no supe hacerlo

cuando el amor rozó nuestras palabras.

Y tú, dónde te fuiste. Por qué lloras

si ya ni te convence mi consuelo.

Y por qué no me olvidas y te largas.

Desesperadamuerte

Una mirada existe en mi mirada

y un cielo entre las aguas de mi cielo.

Existe porque existo y es su duelo

toda mi voz, quizá, o tal vez nada.

 

Día tras día y de día en día,

año tras año, un año, otro año.

Y vuelvo a ser en mí todo el engaño,

y mi tristeza toda. Y mi alegría.

 

Pasa. La vida pasa y todo expira:

el amor que en el odio se convierte

y el odio que por el odio perece.

 

La vida pasa por la vida. Y gira

y gira hasta vestirse con la muerte.

Y la muerte que hasta la muerte crece.

Exhausto, derrotado y mal herido.

He vuelto a recoger lo que he sembrado

a lo largo y lo ancho del camino,

con los ojos cansados de buscarte

y el corazón repleto de suicidios.

 

Deshecho por los golpes de los años

y el dolor de volver a ser lo mismo

que no supo llorarte y que no pudo

con el ayer profundo en el que existo.

 

Culpable de mi voz y de mis pasos,

y harto de vagar y harto del peso

de este olor amargo del olvido.

 

Y sigo hecho pedazos

y me rindo a tus pies y me arrepiento,

exhausto y derrotado y mal herido.

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