¿Dios, o el destino?

Para qué tanta tristeza

siendo tan corto el camino

que ni creo en el destino

ni me cabe en la cabeza.

Decidme pues dónde empieza

ese señalar maldito

que ni nombre tiene escrito

ni yo ya me creo nada.

A ver cuál es su cuartada

porque si lo sé la evito.

 

No me creo la mentira

que difama a quien adoro

y aun sabiendo cuánto ignoro

sólo es ciego el que no mira.

Sé que mi verdad se estira

como se alarga la muerte

y no creo en tanta suerte

pues no tiene pies ni manos.

Creo en Dios, en los humanos

y en ti porque puedo verte.

Publicado por Tin

La poesía no es una opción es un vicio.

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